Una perspectiva de análisis de la cultura y la cubanía en el pensamiento filosófico de Juan Marinello

ARTÍCULO

 

Una perspectiva de análisis de la cultura y la cubanía en el pensamiento filosófico de Juan Marinello

 

A perspective of analysis of culture and cubanism in the philosophical thinking of Juan Marinello

 

 

Andria Torres Guerra,I Alejandro Torres Gómez de Cádiz Hernández,II Edilio Gabriel Reynaldo Aguilera.III

I. Máster en Ciencias Sociales y Axiología. Profesora Auxiliar e Investigador Agregado. Universidad Ciencias Médicas "Mariana Grajales Coello". Avenida Lenin No. 4 esquina Aguilera. CP. 80 100. Holguín. Cuba. andriatorres@infomed.sld.cu
II. Doctor en Ciencias Filosóficas. Profesor Titular e Investigador Auxiliar. Centro de Estudios sobre Cultura e Identidad en la Universidad de Holguín "Oscar Lucero Moya". Avenida XX Aniversario s/n. Piedra Blanca. CP 80100. Holguín. Cuba. atorres@gmail.com
III. Máster en Ciencias Sociales y Axiología. Profesor Auxiliar. Universidad de Ciencias Médicas "Mariana Grajales Coello". Avenida Lenin No. 4 esquina Aguilera. CP. 80 100. Holguín. Cuba. egr@gmail.com

 

 


RESUMEN

El resultado investigativo se centra en una de las prioridades de la línea del polo científico territorial y nacional: la necesidad de rescatar el papel de la intelectualidad cubana durante la República. Se analiza el papel de la cultura y la cubanía en la cosmovisión filosófica de Juan Marinello. El método empleado presupone un análisis dialéctico de la realidad, sustentado en una perspectiva crítica que permite interpretar y enriquecer la concepción sobre los hechos y procesos históricos. Desde una visión holística del pensamiento filosófico cubano se revela la complejidad de un fenómeno multifactorial, la cubanía, como construcción cultural, a partir de la articulación de la concepción martiana y marxista de la cultura y los valores, lo que constituye un acierto del quehacer teórico - práctico marinelliano. El conocimiento de esta perspectiva enriquece los estudios sobre la obra de este intelectual y contribuye a dilucidar el devenir ideo-artístico y cultural cubano.

Palabras claves: Cultura, cubanía, cosmovisión filosófica.


ABSTRACT

The result of the research focuses on one of the priorities of the territorial and national scientific pole line: the need to recover the role of Cuban intellectuals during the Republic. The role of culture and Cubanism in Juan Marinello's philosophical world view is analyzed. The method used presupposes a dialectical analysis of reality, based on a critical perspective which allows to interpret and enrich the understanding of events and historical processes. From a holistic point of view of the Cuban philosophical thinking, Cubanism, a complex multifactorial phenomenon, is revealed as a cultural construction, starting from the articulation of Marti's and Marx's conception of culture and values, which is a good result of Marinello's theoretical-practical work. The knowledge of this perspective enriches the studies on the work of this intellectual and contributes to the clarification of the Cuban ideo-artistic and cultural evolution.

Palabras claves: culture, cubanism, philosophical world view.


 

 

INTRODUCCIÓN

La investigación analiza el pensamiento de Juan Marinello, intelectual conocido por su activa participación en la vida cultural y política, que al igual que sus contemporáneos, se nutrió de referentes teóricos y filosóficos diversos, con el objetivo de comprender la historia, asumirla tal cual es, cuando es necesario (re)interpretarla, y así dar expresión a lo cubano.

Al formar parte de la generación de intelectuales cubanos "que pensaron la nación", influenciados por lo más avanzado del pensamiento latinoamericano y occidental, en abierto y franco diálogo con su tiempo, no se plantearon elaborar un sistema filosófico al estilo tradicional,1-3 en relación al ser y sus atributos universales (códigos dominantes de la mentalidad europea) sino que emplearon el ensayo para expresar el conocimiento en función de la búsqueda de la identidad cultural, para comprender el ser nacional; de ello dependía la autoafirmación. Esta particularidad distingue al pensamiento cubano, sin que ello suponga alguna limitación de tipo conceptual, epistémica y/o metodológica para aquel momento.

Esclarecer del papel de la cultura como expresión de la cubanía en la visión emancipadora de Juan Marinello, le permitió superar las concepciones reformistas dominantes en su época constituyó el eje generador en la investigación.

En la investigación se realiza un análisis epistémico de la cubanía4 como construcción cultural, a partir de lo que define e identifica lo cubano, en el universo concreto-situado en que se desarrolla el contexto latinoamericano, proceso que se realiza simultáneo con el de formación de nuestra conciencia nacional. Es una construcción cultural que se manifiesta desde la identidad y en su red de relaciones múltiples, las que a su vez, se regeneran en un continuo dialéctico. Dicho estudio posibilitó comprender la complejidad de la problemática estudiada, desde diversas perspectivas teóricas.

La consulta de la literatura marxista contemporánea permite establecer los puntos de contacto de las diferentes visiones en torno al papel de la identidad y la cultura en el proceso nacional de los pensadores que parten de una concepción dialéctico materialista de la historia; así como las divergencias reveladas en determinados aspectos. Estas concepciones se enriquecieron a partir de las contribuciones de los intelectuales que analizaron estas problemáticas desde el punto de vista teórico y metodológico.

La cubanía, sentimientos y valores que identifican al sujeto con el Ser Cubano, es expresión de la identidad cultural y, a su vez, reflejo de esta. En la lógica del devenir de la cultura se manifiesta el tránsito de lo singular a lo universal y viceversa.

Las categorías identidad y cultura devienen ejes articuladores de los estudios orientados al análisis de la cubanía como construcción cultural, se revela vinculada a la formación de la nación, proceso dialéctico mediado por la actividad del sujeto: el pueblo cubano, desde la conjunción de cultura e identidad, le confiere un significado creativo a todos los resultados de la producción cultural, artística y estética.5

La investigación se realiza con enfoque interdisciplinario y transdisciplinario, al tratar cuestiones gnoseológicas, ontológicas y antropológicas como punto de partida de estas reflexiones, al recurrir a personalidades que se destacaron en estos estudios a partir de sus presupuestos desde los mismos albores del surgimiento de la nacionalidad. De este proceso surgieron nexos de continuidad, ruptura y superación que han caracterizado las diversas etapas de lucha a lo largo de más de un siglo, y los modelos diversos de sociedad fueron cambiando de acuerdo con las condiciones histórico-concretas nacionales e internacionales, aspectos estos que evidencian la complejidad del análisis.6 Aspectos estos evidenciadores de la complejidad del análisis y revela; cómo se asumió, no solo la cubanidad y la cubanía, sino también de qué matices y contrastes las permeó.7

A partir del estudio realizado se comprende la cubanía como construcción cultural,8 que refleja la unidad entre los aspectos espirituales y materiales en la nación cubana,9 expresa la fusión de lo endógeno y de lo exógeno, que se perpetúa y trasciende con proyección universal. Ella se materializa en la correlación dialéctica de cultura e identidad, categorías bases en su dinámica y complejidad.

El estudio de la obra y el pensamiento de Juan Marinello dentro del marco de la República Neocolonial y las dos décadas que vivió de la Revolución, se aborda en el presente trabajo a través de un enfoque que asimila los presupuestos de la comprensión materialista de la historia, sin desconocer los aparatos categoriales de algunas concepciones filosóficas más recientes.

La metodología empleada asume el enfoque histórico-lógico a través del análisis y la síntesis, la inducción y deducción en la revisión bibliográfica, a partir de la consulta y valoración de textos primarios: documentos de archivo, colecciones fácticas personales, textos mimeografiados poco conocidos, discursos, informes, y cartas; así como la consulta de bibliografía pasiva sobre este pensador.

El análisis y la crítica de fuentes posibilitó extraer inferencias de la teoría y la información empírica acopiada, permitió ampliar el conocimiento sobre el tema objeto de estudio, a través del análisis de texto, el contenido y el discurso para la interpretación de los textos desde dos perspectivas: literal y la reconstrucción del contexto social investigado.

 

DESARROLLO

El pensamiento de Juan Marinello se conformó a partir de diversas corrientes filosóficas y humanistas, que le aportaron los fundamentos de su concepción revolucionaria del mundo, de las que asumió los aspectos valiosos de sus enfoques y perspectivas de la cultura con actitud crítica y los convirtió en un pensamiento propio y original, con formas expresivas diversas, asimiladas a partir de las firmes raíces de las tradiciones nacionales.

José Martí constituyó un referente esencial en el desarrollo del pensamiento de Juan Marinello. En él encontró el ejemplo de intelectual capaz de integrar el pensamiento y la acción revolucionaria, expresado en un coherente programa de liberación nacional y transformación socio - cultural para Cuba y América Latina. A él llegó primero como deslumbramiento, a partir de la poesía, la crítica literaria en etapas tempranas de su creación.10-12

Comprendió Marinello que en Martí confluyeron todas sus facetas de poeta, escritor, pensador que no excluían al político, criterios con los que superó el planteamiento de Mañach, al tiempo que rompió con la idea de la figura escindida de Martí para asumirlo en su dimensión exacta.

Marinello en la década del treinta se familiarizó con la teoría marxista, a partir de la lectura de los clásicos.13 Inmerso en el estudio integral del pensamiento del Maestro, trató de articularlo con el pensamiento socialista. En una época que en lo personal, estuvo cargada de incertidumbres e inseguridades económicas, con largos períodos de cesantías, prisiones y exilio.14

Marinello mostró a Martí como ejemplo de intelectual capaz de poner su obra al servicio de la causa a la que estaba dispuesto a entregar la vida, posición que lo convirtió en el escritor de talla mundial, sin pretender otorgarle un ideario socialista que jamás sustentó. Profundizó en la historia y analizó los múltiples contextos en que se desenvolvió Martí, se apropió del método de estudio de la sociedad y de sus obras.12,15 Marinello comprendió que Martí había arribado a la problemática socioeconómica desde un análisis histórico-político de la sociedad norteamericana en comparación con Cuba y la América Latina continental, en los momentos en que se iniciaba el tránsito del capitalismo industrial a su fase monopolística, sin conocimiento de la obra de Carlos Marx. Estructuró un proyecto emancipador, capaz de solucionar las contradicciones planteadas en la sociedad cubana, aunque no comprendió la lucha de clases como motor impulsor de las transformaciones sociohistóricas.15

Asumió con enfoque crítico y humanista el pensamiento latinoamericano, del que tomó diversas perspectivas de cultura. La influencia de José Carlos Mariátegui en Marinello fue notable, pues advirtió que no hay solución para Indoamérica sin ciencia y el pensamiento europeo.16 Idea que asimiló a partir de estudiar la realidad americana y pudo confrontarla con los problemas de Cuba. Comprendió que el marxismo era la ideología que necesitaba el mundo para enfrentarse a las pretensiones universales del capitalismo de su tiempo. Además constató que tanto en Mariátegui como en Martí, la cultura latinoamericana no podía desarrollarse a espaldas de la cultura occidental más avanzada, por constituir una de las fuentes nutricias del hombre americano. Pero tampoco éste podía alcanzar esa plena identidad cultural y nacional esencialmente mestiza, ignorando los otros componentes de los pueblos latinoamericanos.

Otras de las influencias fue el argentino Aníbal Ponce, percibió en sus obras los principios del materialismo dialéctico como herramientas para el análisis de los procesos sociales y culturales. Reconoció el análisis del papel del intelectual y de su función en la sociedad, unido a la necesidad de preparar al proletariado para construir la nueva sociedad y llevar a cabo las transformaciones sociales.17

La asunción del marxismo le permitió a Marinello una interpretación objetiva de la realidad latinoamericana, la comprensión de las causas de la dependencia cultural y la necesidad de hallar soluciones propias, ante las condiciones específicas de las dos Américas, que condujeran al establecimiento de una sociedad verdaderamente justa.16,17 La articulación del pensamiento marxista y martiano le brindó un instrumento teórico-metodológico y práctico para la comprensión científica del movimiento social, la cultura y la cubanía (figura 1)

En su discurso, reconoció que en el debate intelectual de la época, la cultura deviene cuestión nacional en el cambio que se aspira frente al plattismo.18 El nodo central de su visión filosófica, antropológica y política estuvo dirigida en relación a la cuestión del lenguaje, del mestizaje, el problema ontológico de la cultura cubana y la cubanía desde el humanismo; ejes centrales de su reflexión en relación a lo singular y específico de la cultura, lo que le permitió develar el ser esencial que se universaliza, a partir del contexto histórico y las aportaciones que genera y asume de las influencias foráneas.

En Marinello la lengua, además de medio de comunicación y exteriorización del pensamiento, significó un puente cultural, por la contribución que en Cuba sobrevino en relación con el proceso de transculturación, a partir del enriquecimiento de la lengua original. Según él, somos a través de un idioma que es nuestro, al ser extranjero. Apreció la influencia del castellano en el continente, al mezclarse con las nativas y otras lenguas, como resultado del proceso de conquista y colonización, dio un castellano renovado, por los aportes lingüísticos de otras identidades contenidas en ella.

Propuso crear una literatura capaz de expresar la realidad endógena que la diferenciase de España a través del lenguaje; conocer qué lenguas amerindias incidieron en la conformación de nuestros respectivos idiomas. Tuvo presente que la lengua es el soporte idiomático legítimo de la cultura, al captar las esencias intransferibles de un pueblo que ya es un poco de ese pueblo. Refirió Marinello que en este proceso está implícito el mestizaje, constituye un nexo dialéctico en el que se complementa y enriquece.

Intuyó Marinello, como resultado del complejo proceso que trae implícito la transculturación, el ancestral prejuicio del color asumido como criterio social que contribuye a la subestimación de lo negro como sustancia literaria. Denunció esas actitudes antihumanas, de sensibilidad excluyente, y suprema, de los que deberá liberarse el intelectual-creador. Por lo que, incorporó en su concepción de cultura el abordaje de las causas de este fenómeno, con particular atención a la cuestión racial de género.

Para Marinello "la cultura no tiene raza",19 juicio de base martiana que le sirvió de referencia, el destino y la integración del hombre americano, el cual debe ser estimado por igual, cualquiera que sea su raza u origen; el avance de los pueblos no puede depender del dominio de una raza, sino la concertación oportuna y afortunada de las virtudes y calidades de todas las culturas que integran el mundo americano.

En unidad con estos aspectos en la concepción de la cultura de Marinello, hay un acento ontológico, comprendió que ser, significaba un acto consciente de elección, una toma de posición ante la vida, incesante búsqueda de amplios senderos de conducta que lo lleva a múltiples polémicas, lo cual demuestra que este concepto presupone en él, la independencia.

En Marinello era importante el regreso a los orígenes del pensar, el estudio de los pensadores originarios, tarea esencial de toda ontología, con la que fue consecuente. La tradición fue para él, permanencia, autoconciencia crítica dirigida al futuro, imbricación a las raíces, a las entrañas de la realidad, que le confieren universalidad y vigencia social a la cultura.

Para Marinello era necesario apropiarse de la historia desde la búsqueda, el acierto, y el hallazgo del criollismo de esencias. En su concepción cultural radica la asimilación singular del pensamiento martiano, síntesis de lo mejor de las tradiciones nacionales y continentales, junto a lo más avanzado del acervo cultural de la humanidad de la pasada centuria. Advirtió en cartas, ensayos y artículos a partir de la década del 30 la necesidad crítica, ética y política de devolver al concepto de cultura su complejidad y sus tensiones internas; reconocer y evidenciar las relaciones de poder asimétricas que caracterizan las zonas de contacto entre culturas (figura 2).

La visión de Marinello en relación a la apreciación del arte nuevo y la responsabilidad del creador en la transformación de la realidad, unido a su inquietud del rol del intelectual, constituye otro de los núcleos esenciales en su cosmovisión de la cubanía.

Juan Marinello develó en su obra esta situación, al reflejar la angustia de un siglo y las contradicciones internas dentro del complejo sistema de relaciones socioculturales.20 En el debate de la época se manifestó la exacerbación de la cuestión nacional; lo que provocó la fragmentación de la intelectualidad cubana en torno a dos tendencias, una integrada por grupos de pensamiento sin definición filosófica precisa, nucleadas en relación a la Sociedad Filosófica, el Grupo Orígenes, Grupo de los Once y la otra, de filiación marxista de la que formó parte Marinello. Él precisó el rol del intelectual en la sociedad, desde una "cultura-actitud".21-22

Conforme a estas tendencias, de acuerdo con sus relaciones de poder, emergieron diversas perspectivas que generaron todo un sistema de creencias, conocimientos y opiniones, en ocasiones contradictorios, entre afirmaciones y búsquedas para plasmar lo propio, que les permitió "sentir, transpirar y manifestar" la cubanía.8 Ideas que configuraron actitudes, conceptos e ideologías y estuvieron en pugna, por imponer y legitimar credos ideo-estéticos. Los intelectuales en Cuba analizaron la problemática nacional, desde su cosmovisión, lo que determinó su método. Generaciones que construyeron desde la confrontación intelectual, las ideas y la práctica cotidiana, una perspectiva de la nación en momentos críticos de la creación.8,23

En Juan Marinello, la correlación de lo nuevo y lo viejo en el arte tuvo una connotación social innegable. Estos fundamentos estéticos los desarrolló con amplitud, en la misma medida en que enriqueció su cosmovisión, pues el objetivo no era desechar lo viejo por lo nuevo, sino asumir lo positivo de las tendencias de creación de las antiguas propuestas, conservar las teorías tradicionales como experiencias para sistematizar nuevos estudios y concepciones.

Hay una estrecha relación entre cultura y libertad, expresada en su pensamiento y manifestada en la estética martiana, al considerar que el arte auténtico es liberador de espíritus y de hombres. Para él, el arte era el camino que estimularía el entendimiento, por ello conjugó un nuevo modo de decir artístico con su función social, a partir de la realidad estética asimilada. Sin embargo, plantea Carlos Rafael Rodríguez que se aprecian en su obra, algunos esteticismos que se contraponen al enfoque político que la nutría, por la influencia del realismo socialista, lo que lo condujo a caer en el sociologismo estético reduccionista, al intentar medir el arte a través de la política,24 tesis que también se percibió en su crítica.

Sostuvo que el creador no debe mantenerse distante de las contradicciones de la sociedad que lo rodea. Insistió también en la función del intelectual: su deber social, por delante de la creación. Sin embargo, no veía estas funciones separadas y concebía al arte como un medio para luchar por la liberación nacional.

Marinello entendió lo decisivo del momento, el triunfo de la Revolución, cuando penetró en la esencia de la realidad social, en su devenir histórico y en la expresión de estos procesos enraizados en la cultura. Por lo que llegó a la conclusión de que, son las transformaciones socioculturales el objetivo supremo de todo proceso revolucionario verdadero, y resultan de la interrelación y confluencia de los restantes momentos y componentes. Planteó Marinello que en el proceso de emancipación, los intelectuales desempeñan un papel esencial. Estaba consciente de que, para realizar las nuevas tareas era fundamental la unión, no su oposición al gobierno solo puede ser conquistada de forma inteligente. Por ello, reclamó la participación activa de los intelectuales en este proceso, quienes, conscientes de la necesidad y la complejidad de dicho cambio, debían apoyar las nuevas ideas que implicaba una Revolución que "traerá al hombre nuevo, constituirá el escritor nuevo".25,26

Por lo que, no bastaba con que los creadores cumplieran su cometido en la creación estética, sino que estuvieran dispuestos a apoyarla y asumieran la responsabilidad con ella. Visión de la responsabilidad del artista con la colectividad, mucho más allá de sus intereses individuales; la capacidad del sacrificio personal en aras de fortalecer del proceso revolucionario. Según él, el artista de verdad propondría un arte que tuviera como máxima aspiración la comunicación con el pueblo, que desterrara el hermetismo a favor de un arte comunicativo. Para ello, había que distinguir la posición individual del artista del contenido final de su obra, que reflejaría su posición ideo-política; pero no siempre lo revelará de la misma manera y con el mismo contenido.

Insistió Marinello en el rol que juega la cultura en las definiciones esenciales del intelectual que se plantea un ideal para sí y su pueblo, abrir los cauces de libertad, pero sin renunciar a una postura humilde, receptiva. Comprendió la necesidad de conocer, asimilar y practicar todas las técnicas, naturalizar todas las ciencias, entender todos los mensajes, pero sin dejar de ser independientes y consecuentes constituye lo nacional, lo autóctono (Figura 3).

Cada cultura tiene necesidad de las otras y cuando una cultura se aísla de las restantes, se empobrece. El pluralismo cultural está abierto a los demás, y el enraizamiento de cada uno en su propia identidad contribuye, mediante el intercambio, a fortalecer y diversificar esa comunidad más amplia que engendra la cooperación.

Marinello reconoció a la cultura, la ciencia y el arte, valores esenciales sin los que no se entiende la liberación humana, al convertirlas en el eje generador de sus concepciones para lograr la plena realización del hombre, asumidos en sistema con: humanismo, dignidad, ética, responsabilidad, libertad, antimperialismo, patriotismo e identidad expresados en la liberación humana. Para él, ningún proceso de cultura fecundo puede producirse separado de un gran objetivo libertador.27

La substancia cultural de este proyecto de emancipación y propuesta de transformación, concebido por Marinello, valoriza y dignifica al hombre y a la mujer, sin distinción de credo, raza u status social, los incorpora en el proceso de liberación, así como impugna el racismo y todo tipo de discriminación social, al proponer acciones para su superación. Para él era importante poner la cultura al servicio de la nación, de sus intereses cardinales, en manos del sujeto que protagoniza su bregar hacia el progreso y la verdadera ruta humana, base esencial de la que emana su cubanía. Esta concepción, orientada a la libertad, concibe la responsabilidad del sujeto con la transformación del mundo. Por ello, la cultura se materializa cuando la obra es reflejo de la realidad, consecuente con la historia, traspasa los límites artísticos y es capaz de lograr una transformación social que sitúa a los hombres en una verdadera y radical igualdad.

La dimensión filosófica de los aportes fundamentales de Juan Marinello se revela en su concepción del humanismo, con profundo sentido cultural, que le confiere al sujeto un lugar central dentro de la problemática cosmovisiva. Desarrolla una visión dialéctica de los valores humanos como expresión de la riqueza de la personalidad y fruto de la cultura. Otro aspecto relevante dentro de su obra lo constituye el estudio de las mediaciones entre la cultura y la identidad cultural, donde profundiza el sentido de la vida, la responsabilidad del creador ante su obra y la sociedad. Asimismo, Marinello le confirió un sentido relevante al análisis de la categoría libertad y sus nexos con la cultura y el humanismo.

Marinello no fue un teórico conceptual de la cultura, sin embargo en su obra está presente una concepción filosófica de la misma, desde el tratamiento conceptual que realiza, hasta el análisis y la crítica de los fenómenos sociales; los examinó desde una visión crítica estética y filosófica, como reflejo y síntesis de la expresión cubana y latinoamericana. Sus presupuestos enriquecieron la cubanía como construcción cultural a través de un proyecto emancipador, al estar presente su preocupación por los problemas de la humanidad.28

Significar que Marinello no es un filósofo en el sentido tradicional, sin embargo en su obra subyace una cosmovisión filosófica auténtica, con espíritu martiano que articula con un pensamiento revolucionario, transformador orientado a la emancipación humana. Su pensamiento se complementa y enriquece con la realidad social, por eso su mayor riqueza surge cuando es fruto de la comunicación, del intercambio y del diálogo.

 

CONCLUSIONES

Los resultados de investigación revelan cómo en el pensamiento de Juan Marinello se expresa una concepción transformadora, promotora del cambio social desde una perspectiva filosófica, en un contexto del modelo republicano marcado por contradicciones complejas, en medio del diálogo crítico de tendencias diversas de pensamiento nacional con paradigmas foráneos, todos insertos dentro del problema fundamental de la época: la cuestión nacional.

En la obra de Marinello están presentes de manera armónica la dimensión filosófica, la estética, artística, política y ética, se evidencian en la concepción de la cubanía a partir del análisis del hombre y la cultura, la identidad cultural, la libertad, el lenguaje, el mestizaje, el problema ontológico de la cultura cubana desde una visión humanista, el papel de la juventud, la educación, el análisis crítico del intelectual, de la creación y el arte en la Revolución.

Marinello propone una concepción de la cultura basada en el análisis de la cubanía como proyecto emancipador, que se orienta a la libertad como sentido humano y su interrelación con la responsabilidad del sujeto con la transformación del mundo. Análisis que desarrolló a partir de dos núcleos de su percepción filosófica: los nexos de lo singular y universal en la cultura cubana; y la responsabilidad del creador en la transformación de la realidad, como sujeto comprometido con el cambio social, que está conminado a asumir una "cultura-actitud" a la altura de las circunstancias históricas y culturales.

 

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Recibido: 17/10/17
Aprobado: 25/3/18

 

 

Andria Torres Guerra. Máster en Ciencias Sociales y Axiología. Profesora Auxiliar e Investigador Agregado. Universidad Ciencias Médicas "Mariana Grajales Coello". Avenida Lenin No. 4 esquina Aguilera. CP. 80 100. Holguín. Cuba. andriatorres@infomed.sld.cu



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