Concepciones sobre la sexualidad en adolescentes de una escuela primaria en el sur de Chile
RESUMEN
Introducción:

En Chile son múltiples las inquietudes en cuanto al tratamiento de la sexualidad y sus ámbitos, lo cual ha provocado tensiones tanto en lo político como en lo educativo. Por ello, el objetivo del presente estudio es analizar las concepciones de adolescentes sobre sexualidad y su relación con el currículo escolar.

Método:

Se realizó una investigación cualitativa durante el período 2018, en una escuela primaria de la comuna de Castro, Región de Los Lagos, Chile. Se seleccionó una muestra de 25 estudiantes, 15 del sexo femenino y 10 del sexo masculino de entre 12 y 14 años, que cursaban 7° año de enseñanza primaria. Se utilizaron técnicas de asociación libre de palabras, grupos focales, y la triangulación de datos como metodología fundamental de análisis.

Resultados:

Se observó que las concepciones de los estudiantes respecto a la sexualidad se presentan de manera estructurada y que se restringe al currículo escolar. Se concluyó que las concepciones de la sexualidad de los estudiantes se identifican únicamente con las relaciones sexuales y en particular con el acto sexual. Se manifiesta un posicionamiento débil respecto a la autonomía sobre el ejercicio placentero y responsable de su sexualidad. Esto es causado por el pobre manejo de información sobre sexualidad. Los estudiantes mostraron interés en temas sensibles como la homosexualidad, el embarazo y las infecciones de transmisión sexual.

Discusión:

Se confrontan los resultados con presupuestos y sugerencias de investigadores del tema que responden a las necesidades de los estudiantes adolescentes para fortalecer la educación sexual en la escuela primaria.

ABSTRACT
Introduction:

In Chile, the worries are multiple as for the treatment of the sexuality and its ambiences, which has provoked tensions both in the political thing and in the educational thing. For it, the objective of the present study is to analyze the adolescents´ conceptions on sexuality and their relation with the school curriculum.

Method:

A qualitative investigation was carried out during the period 2018, in an elementary school of Castro's commune, Region of The Lagos, Chile. A sample of 25 students was selected, 15 of the feminine sex and 10 of the masculine sex of between 12 and 14 years, which were studying 7 year of elementary education. There were used techniques of free association of words, focus group, and the information triangulation as main analysis methodology.

Results:

It was observed that the conceptions of the students with regard to the sexuality appear in a structured way and that it is restricted to the school curriculum. It was concluded that the conceptions of the sexuality of the students are identified only with the sexual relations and in particular with the sexual act. A weak position is evident with regard to the autonomy on the pleasant and responsible exercise of sexuality. This is caused by the poor information management about sexuality. The students showed interest in sensitive topics like the homosexuality, the pregnancy and the infections of sexual transmission.

Discussion:

The results are confronted with budgets and investigators' suggestions of the topic that they answer to the needs of the adolescent students to strengthen the sex education in the elementary school.

Palabras clave:
    • sexualidad;
    • concepciones;
    • educación.
Keywords:
    • sexuality;
    • conceptions;
    • education.

INTRODUCCIÓN

La situación actual en Chile respecto a las diversas inquietudes acerca de la sexualidad y sus ámbitos ha generado tensiones en temas políticos y educativos, lo que sin duda incidió, tanto en la creación de leyes como en las propuestas ministeriales para la educación sexual. Se gesta con fuerza un clima de resistencia social que visibiliza las disputas de los movimientos sociales gestados y liderados por mujeres centrados en el tema.

Las nociones de sexualidad y los planes de educación sexual emanados de las propuestas políticas gubernamentales se erigen sobre epistemologías de la ciencia que abogan por el ideal científico de objetividad, en la medida en que, a partir de sesgos androcéntricos y heteronormados,1 se asume las epistemologías feministas que interpelan esas presunciones y al mismo tiempo, incorporan la noción de experiencia y del valor de los conocimientos situados.2

Los esfuerzos por incluir educación sexual en las políticas públicas y educativas se remontan a los años 90 cuando se retoma la democracia luego de la dictadura militar, período en el cual se vuelven a evaluar las políticas de educación sexual de los años 60 para luego formalizarlas. En el contexto de la reforma educacional que ha llevado a cabo el Ministerio de Educación en los últimos años, se desarrolló un programa denominado Mejoramiento de la Calidad y Equidad de la Educación (MECE) el cual inicia la incorporación de contenidos de educación sexual en la enseñanza media; ello provocó que se produjera un debate público sobre la forma y los contenidos de aquel programa, lo que suscitó una fuerte resistencia en algún sector de la sociedad chilena, esto determinó la revisión de tal iniciativa.3

Luego, desde el año 2005 hasta la actualidad, se ha avanzado en la elaboración de planes de educación de sexualidad y afectividad, la incorporación de objetivos fundamentales y contenidos mínimos obligatorios sobre la afectividad y la sexualidad para los distintos niveles de enseñanza escolar, el portafolio de programas de educación sexual y afectividad y el plan de educación en igualdad de género.

Si bien es cierto que existen programas que atienden esta necesidad, es de suma urgencia que la escuela incluya las inquietudes de sus estudiantes, de modo tal que puedan contribuir a una educación sexual situada, inclusiva y contextualizada. Una de las perspectivas que puede contribuir a esta atención los son

[…] las miradas feministas que se rigen por el principio de la crítica y la sospecha e instan a estar atentas/os a los modos en los cuales las sociedades patriarcales se han transformado, asumiendo nuevas formas de control social relativas al género, las cuales muchas veces operan de modos menos evidentes y son por lo mismo más difíciles de desenmascarar, al haberse ido instalando con fuerza la ilusión de vivir en un mundo de iguales.4

El concepto de sexualidad ha transitado a la par de los diferentes momentos sociales y, desde esta perspectiva, hoy la sexualidad en general es considerada como una construcción social, relacionada con las múltiples e intrincadas maneras en que las emociones, deseos y relaciones se expresan en la sociedad en que se vive, donde entre los aspectos biológicos esta la sexualidad, proporcionando la fisiología y morfología del cuerpo a las condiciones previas para esta construcción.

La sexualidad emerge y existe en un contexto cultural, influenciada por múltiples factores, como lo son los sicológicos y los socioeconómicos, a los que se suman la edad, el sexo biológico, el rol de género, lo étnico; por lo que es necesario el reconocimiento y respeto a la variabilidad de formas, creencias y conductas sexuales relacionadas con la sexualidad.5 La sexualidad es parte de la identidad y por tanto, el desarrollo sexual saludable es un objetivo transcendental de la adolescencia. Las decisiones que están asociadas al desarrollo sexual adolescente, tienen importantes implicaciones en la salud y la educación, para las relaciones actuales y futuras.6

Asimismo, se afirma que la sexualidad es

[…] una dimensión constituyente del ser humano que se expresa durante toda la vida. La educación integral en sexualidad desde la infancia favorece la adquisición gradual de la información y de los conocimientos necesarios para el desarrollo de las habilidades y de las actitudes apropiadas para vivir una vida plena y saludable, así como para reducir riesgos en materia de salud sexual y reproductiva.7

Bajo esta premisa, la escuela cobra un valor sustancial debido a que constituye el lugar de mayor permanencia para los estudiantes y representa el mayor consumo del tiempo para el despliegue de sus relaciones; allí comparten saberes, tradiciones, juegos, a la par de su desarrollo sexual. Además, se apuesta por la escuela como espacio democrático que contribuye a la apertura del diálogo para abordar estos temas de manera precisa y abierta, en la medida en que se reconoce la importancia del entorno sociocultural, para asumir la educación no sexista como horizonte.

Por tanto, el objetivo de este estudio es interpretar las concepciones (saberes, experiencias) acerca de la sexualidad y sus dimensiones en adolescentes de séptimo año de enseñanza básica (12-14 años) y su relación con el currículo escolar.

MÉTODO

La investigación, de la cual deriva este texto, es de tipo cualitativa. En este sentido, en cada caso se precisa de la comprensión del otro, lo que implica no solo su medida de respeto, teniendo en cuanta las exigencias del investigador, sino las inherentes a cada participante, las que les son propias y los constituyen.8 Además, se complementa con un carácter naturalista ya que existen múltiples realidades construidas, que solo pueden estudiarse en forma holística.4

El tipo de estudio al cual corresponde la investigación es el de Estudio de Caso, ya que se centra en el objeto de manera particular, debido a

“[…] su naturaleza, su historia, el ambiente y ámbito físico y los informantes a través de los cuales el caso puede ser conocido e indagado”.9. Es así como corresponde a un establecimiento educacional ubicado en la ciudad de Castro, sur de Chile. El periodo en el que se realizó la investigación fue el segundo semestre del año 2018

.

La selección de la muestra de realizó en función de las edades de los estudiantes correspondientes al inicio de la etapa de la adolescencia (12-14 años) y se tuvo en cuenta además, los contenidos de los programas de estudios de Sexualidad que eran abordados por estos mismos estudiantes.

El estudio se desarrolló con 25 estudiantes entre 12 a 14 años, de los cuales 15 son del sexo femenino y 10 del sexo masculino, quienes cursaban el 7° año de la enseñanza primaria. Los estudiantes presentaban características comunes en función del nivel de aprendizaje, la disciplina y las características socioeconómicas.

Las técnicas empleadas para comprender las concepciones de la sexualidad de los estudiantes fueron: la asociación libre de palabras, focus group, ya que esta técnica promueve la autoapertura entre los participantes y generan un discurso grupal para identificar distintas tendencias y regularidades en sus opiniones10 y por último, la triangulación de datos como metodología fundamental de análisis.

El análisis de los resultados consistió en buscar contenidos recurrentes y relevantes que permitan establecer algunos ejes temáticos10 o categorías de análisis. Estas categorías son:

Categoría 1: Contenido de las concepciones acerca de la sexualidad: se refiere al análisis de las producciones simbólicas, de los significados, sentido, del lenguaje que los estudiantes van construyendo.

Categoría 2: Dimensiones de la sexualidad a partir de las inquietudes en el ámbito escolar: se refiere a las necesidades que se requieren abordar a través del currículo escolar.

Categoría 3: Foco de la sexualidad hacia la relación con el entorno social: se refiere al énfasis que le da el sujeto a la dimensión de actitudinal y valorativa en función de su relación con los demás.

RESULTADOS

De acuerdo con las discusiones realizadas a través del focus group fue evidente que, para la mayoría de los estudiantes adolescentes, la sexualidad consiste en «tener relaciones sexuales, un acto sexual que involucra los órganos sexuales». Solo 5 de ellos (20%), lo señalaban como «un acto de amor, de cariño y de placer».

Lo que permite reconocer un posicionamiento centrado desde los modelos biomédicos, que objetiviza el cuerpo, el erotismo y el placer, dejando entrever la necesidad de comprender una perspectiva más integral del concepto de sexualidad como un constructo social,11 quizá sea conveniente

“[…] que se trate de comprender cuándo y por qué estas categorías emergen como problemáticas y bajo qué factores”

12 e integrar estas referencias a las pedagogías de aula.

Asimismo, las respuestas analizadas otorgan la información del sentido y cómo esto se traduce en el lenguaje que construye junto con sus pares acerca de la concepción de sexualidad, lo cual evidencia que cerca del 80% de los estudiantes conciben la sexualidad como un acto reproductivo, en tanto el énfasis involucra términos del ámbito biológico tales como: «sexo, intimidad, amor, contacto físico, privacidad, penetración, genitales, deseo, viagra, placer, seguridad, embarazo o aluden a «la relación entre dos personas respecto a su reproducción».

Estos resultados coinciden con los obtenidos por autores,13 que señalan que los estudiantes no tienen un adecuado conocimiento de la sexualidad, situación que se presenta con mayor incidencia en los adolescentes. Por tanto, es sustancial educar la sexualidad en cualquier etapa de la vida y, en especial, en la adolescencia.

Por otra parte, la indagación sobre las inquietudes o necesidades que surgen en el diálogo con los adolescentes y determinan los temas que deben abordarse en el currículo escolar, para lo cual se pueden señalar las siguientes temáticas:

  • Sexualidad.

  • Embarazo.

  • Aborto.

  • Homosexualidad.

  • Transexualidad

  • Infecciones de trasmisión sexual (ITS).

El 70% los estudiantes manifiestan dudas y desconocimientos en cuanto a las temáticas del aborto, la homosexualidad y las infecciones de trasmisión sexual; son los tópicos que más los inquietan y solicitan que sean considerados en sus clases. Con menor frecuencia, el embarazo, la transexualidad y la sexualidad. Este resultado guarda relación con los contenidos abordados en el currículo escolar de ciencias naturales.

En esta unidad se recomienda

“[…] entender la sexualidad desde una perspectiva integrada, natural y propia de toda mujer y hombre formando parte del desarrollo vital de todas y todos, incluyendo aspectos físicos, biológicos, sicológicos, afectivos y sociales”

.14 Si bien es cierto, que estas temáticas son abordadas en forma general en el currículo escolar, siguen siendo inexploradas desde la perspectiva de los adolescentes, desde su curiosidad y no solo con la mirada técnica que se presenta en la escuela. Esta limitación se reduce solo al ámbito del cuerpo biológico y reproductivo, con lo cual se condiciona el tratamiento de la sexualidad como una actividad homogénea entre hombres y mujeres, ignorando la presencia del placer y restringiendo a los sujetos a un solo sexo y forma de vivir la sexualidad.15

Desde esta perspectiva, se puede hacer una lectura de la dominación del propio sistema patriarcal en las prácticas de enseñanzas y como no mencionarlo desde la dimensión de la sexualidad. Es en esta posición que Martínez16) señala que “[…] ante un sistema patriarcal que pone de manifiesto la dominación masculina sobre la sociedad en general y las mujeres en particular”. Es un sistema de organización social, política, económica y cultural que promueve una relación asimétrica y jerarquizada.

Por tanto una posibilidad que permite tener una mirada más amplia de las necesidades de los estudiantes, parte, por ejemplo, de asumir las pedagogías feministas que

[…] buscan romper con estos procesos de socialización diferenciada que, al considerarse culturales, varían de unos contextos a otros pero que comparten en su base la idea de lograr un proceso de aprendizaje que dura toda la vida y a través del cual las personas van interiorizando lo propio de nuestro sexogénero (roles y estereotipos).16

Por último, desde la categoría con Foco de la sexualidad hacia la relación con el entorno social, se puede interpretar que los estudiantes hacen referencia a la sexualidad como «un acto de responsabilidad hacia los demás», destacando como ejemplo la importancia del uso de preservativos y su relación con el control del embarazo. En este sentido, insisten en ello como modo de prevención de embarazo y no como prevención de infecciones de transmisión sexual.

Además, señalan que «se debe respetar la edad del inicio de las relaciones sexuales, es decir, que es una decisión personal y hay que respetarla». También, mencionan la importancia del «respeto al cuerpo de cada una/o y al del otro/a». Al conocer las percepciones de los estudiantes, cabe replantearse las prácticas de enseñanzas que se están realizando en las escuelas desde el enfoque de la sexualidad.

La búsqueda de los sentidos de la educación, conlleva a pensar como alternativa la educación en términos coeducativos, en tanto se brinda la fundamentación teórica y práctica para visibilizar las desigualdades estructurales de género a nivel social y educativo y con ello, tomar conciencia acerca del lugar que han ocupado los hombres y las mujeres en la construcción histórica de la ciudadanía.17

DISCUSIÓN

Desde el lugar de la escuela es determinante poder analizar y cuestionar las orientaciones pedagógicas frente a la educación sexual, ya que, de acuerdo con los resultados se evidencia una carencia significativa en la construcción del concepto de la sexualidad.

Si bien, el currículo escolar atendido por el Ministerio de Educación pretende como parte de sus objetivos, formar personas integrales que sean parte de esta sociedad, la sexualidad se ve limitada desde la visión restringida de las asignaturas en que se puede abordar. Es así como, en la asignatura Ciencias Naturales, el ámbito de la sexualidad se reduce a la unidad que se denomina Viviendo la Adolescencia, de acuerdo con los planes y programas de estudio,14 el propósito de esta unidad está orientado a que

[…] los estudiantes conozcan los cambios que comienzan a evidenciarse en la pubertad. También se busca que reconozcan esta etapa como una parte de desarrollo humano. Además de incluir aspectos que se relacionan con la reproducción humana y la planificación familiar, junto con las medidas de prevención de las enfermedades de transmisión sexual.14

Es así, como cabe preguntarse cuáles son los temas que a los adolescentes les inquietan, atendiendo a que la desinformación o la información poco orientada, genera la toma de decisiones erróneas. Buttler18 señala que

[…] la materialidad, la carne que lleva y es en el día a día suele ser un terreno escasamente reflexionado en la teoría y la crítica cultural, pero de una forma vertiginosa, en los últimos años, las sociedades occidentales han tenido que enfrentarse a las preguntas sobre el cuerpo y la sexualidad, con la creciente manifestación y activismo de sujetos (y sujetas) con sexualidades otras, corporalidades otras.

Beauvoir,19 señala que:

[…] entre las jóvenes y los varones, el cuerpo es, en primer lugar, la irradiación de una subjetividad, el instrumento que realiza la comprensión del mundo: el universo es apresado a través de los ojos o las manos, pero no por las partes sexuales.

Es por ello, que la educación en la escuela es fundamental para resignificar los conceptos. El currículo escolar chileno, específicamente en los programas de estudios de la asignatura de ciencias naturales, 7° año de enseñanza básica, señala que:

La sexualidad se relaciona con nuestro sexo y con la identidad sexual, pero es mucho más compleja y se expresa en todos los aspectos de nuestra vida, cualquiera sea la etapa de desarrollo y junto con ello involucra los siguientes aspectos: biológico, sicológico, social, afectivo, ético.14

En este sentido, existe una convergencia entre lo que señalan los estudiantes desde las concepciones de la sexualidad con lo propuesto por los planes y programas de estudio. Por tanto, es necesario que se reconstruyan las concepciones y significados ya que la educación sexual, a juicio de Molina20,21,

“[…] implica ir más allá de un abordaje de información, tiene que asumirse desde la perspectiva de la atención a la diversidad, del conocer, respetar y valorar las diferencias individuales y culturales de los alumnos y evitar cualquier tipo de discriminación”

. Además, podría interpretarse que la diversidad orienta las acciones hacia ver y atender a todo el grupo bajo el principio de integración, normalización y equidad, en el que se acepte, valore y respete las diferencias individuales y se valore la educación sexual desde los primeros años de vida del niño.21

Asimismo, como señalan algunos autores22

“esto obliga a reflexionar sobre la necesidad de implementar programas de educación sexual, con contenidos claros y adaptados a la realidad de los adolescentes, lo cual necesariamente debe estar acompañado por un adecuado acceso a los métodos anticonceptivos, ya que no cabe duda que para lograr óptimos resultados, tanto en la prevención del embarazo adolescente como en la promoción de conductas sexuales responsables, se requiere una conjunción de ambos elementos”

.24) Y así también como mencionan algunos autores11 un pilar fundamental es la denominada prevención primaria que se refiere a la promoción de los Programas de Educación Sexual a desarrollarse en forma transversal en los establecimientos escolares.

Educarse desde la sexualidad no sexista como constructo social basándose en el respeto, amor y empatía

La educación sexual debe asumirse desde un enfoque integral que considera a la persona como un ser biológico, físico, psíquico y social, lo que implica fomentar el cuidado y la responsabilidad en el ejercicio de la sexualidad, promoviendo la paternidad/maternidad responsable y la prevención de las enfermedades de transmisión sexual y promover la modificación de los patrones socioculturales estereotipados con el objeto de eliminar prácticas basadas en el prejuicio de superioridad de cualquiera de los géneros.5 Desde esta perspectiva, la educación sexual mejora las condiciones de vida de niños, niñas y adolescentes, previene problemas de salud sicofísica y promueve el cumplimiento de los derechos humanos, fomentando la igualdad entre varones y mujeres, así como, la convivencia familiar y social.

La educación sexual promueve la internalización de valores relacionados con el papel de varones y mujeres, sin estereotipos, en un marco de equidad. Además, promueve el cuidado propio y el de las demás personas, fomenta la equidad de derechos y facilita el desarrollo de actitudes positivas en torno a la sexualidad. La educación sexual constituye un proceso intencional, constante y transversal, que debe darse a lo largo de toda la vida del sujeto.5

Por tanto,

“[…] es necesario crear real conciencia sobre la problemática ya descrita a nivel de la sociedad en general, con cambios importantes a nivel político para poder implementar eficazmente los programas destinados a producir este cambio”

(11 y en consonancias, las necesidades de aprendizaje para la sexualidad serán todas aquellas oportunidades y opciones educativas que tienen los niños, niñas, jóvenes y adultos para potenciar al máximo sus capacidades, habilidades y talento humano mediante la interacción con la cultura, lenguaje, escuela, familia y comunidad.23)

En la práctica debe potenciarse la diversidad, los movimientos sociales no sexistas y las leyes que erradiquen la violencia de género. De manera que el sistema educativo promueva una educación problematizadora, de manera que

“[…] se repiense constantemente y que se haga un esfuerzo permanente a través del cual los hombres van percibiendo, críticamente cómo están siendo en el mundo en que y con qué están”

. (24

Una educación centrada en las y los sujetos que aprenden estableciendo dinámicas horizontales y relaciones basadas en el amor, el cuidado y el respeto por la/el educando. Basada en el reconocimiento de las potencialidades y actitudes de cada sexo, con el fin de construir espacios de enseñanza y aprendizaje donde se eluda todo signo de desigualdad discursiva, simbólica, curricular y sociocultural.5 Todas las personas saben y tienen experiencias válidas, esto debe ser el inicio de cualquier experiencia de aprendizaje.16

La educación sexual plantea cada vez grandes desafíos, por tanto es imperioso diseñar e implementar programas de educación sexual para distintas etapas del desarrollo humano que fortalezcan el conocimiento de la sexualidad como también las habilidades responsables para la toma de decisiones en adolescentes.

Además, capacitar a los docentes o profesionales que lleven a cabo el programa de Educación Sexual, como agentes mediadores que generen reflexividad, diálogo y debate sobre las temáticas que los mismos estudiantes deseen tratar, haciéndolos partícipes y responsables a la vez de su propio aprendizaje, permitiéndose el escuchar lo que resuena en sus propios marcos de referencia en torno a lo humano de la sexualidad.25

Finalmente, como desafío del sistema educativo chileno se debe organizar un modelo educativo que se materialice el sentido del desarrollo integral del estudiante, entendiendo que este solo será posible cuando la educación con dimensión sexual y afectiva esté presente en todas las áreas curriculares y forme parte de la agenda política y educativa del gobierno chileno. De manera que con ello se podrá dar cuenta sobre la toma de decisiones informadas, responsables, con equidad y con sentido por parte de los estudiantes.

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Historial:
  • » Recibido: 20/09/2019
  • » Aceptado: 28/01/2020
  • » Publicado : 29/03/2020


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