La Historia Regional desde la perspectiva de las Ciencias Médicas

PÁGINA DE LA HISTORIA

 

La historia regional desde la perspectiva de las ciencias médicas

 

Regional history from the medical sciences perspective

 

 

Antonio Tarajano Roselló

Máster en Gerencia de la Ciencia y la Innovación, Licenciado en Estudios Socioculturales, Profesor Asistente, Metodólogo de Investigaciones. Universidad de Ciencias Médicas de Camagüey, Facultad de Enfermería, Departamento de Postgrado, Ciencia e Innovación Tecnológica, Carretera Central Oeste Km. 4 ½, Camagüey, Cuba, CP. 70700. tarajano@finlay.cmw.sld.cu

 

 


RESUMEN

Se realizó una revisión bibliográfica con el objetivo de sistematizar los principales postulados existentes respecto a la Historia Regional como disciplina y su relación con la asignatura Historia de Cuba. La información aportada se procesó según los métodos científicos de análisis y síntesis e histórico lógico. Ello incluyó la interpretación de los criterios vertidos por especialistas que permiten considerar a Camagüey como una región histórica, en estrecho vínculo con las condiciones en las que se imparte la Historia de Cuba en la Universidad de Ciencias Médicas de Camagüey, en la que la escasez de bibliografía sobre este tópico en particular influye sobre el estudio de la asignatura. Ello recalca la necesidad de desarrollar investigaciones de este tipo, con el propósito de que dichos estudios puedan ser empleados como materiales de apoyo a la docencia.

Palabras clave: historia regional, historia de Cuba.


ABSTRACT

A literature review was made in order to systematize the existing main postulates regarding Regional History as a discipline and its relationship with the subject History of Cuba. The information provided was processed according to scientific methods of analysis. synthesis and historico-logical. This included the interpretation of the criteria stated by specialists that allow to consider Camagüey as a historical region, in close liaison with the conditions in which the history of Cuba is taught at the University of Medical Sciences in Camaguey, where the lack of literature on this topic particularly influences on the study of the subject. This underscores the need to develop research of this type, so these studies can be used as support for teaching materials.

Keywords: regional history, history of Cuba.

 

 


INTRODUCCIÓN

Ante los embates hegemónicos que impulsa la globalización neoliberal, y el subsiguiente detrimento de la diversidad cultural que aqueja a los pueblos del planeta, las investigaciones de carácter histórico regional adquieren una mayor connotación en el mundo contemporáneo, dado que se erigen como el esfuerzo impostergable por desentrañar la esencia de las naciones. En este sentido, Venegas afirma que el estudio de la historia regional profundiza en las raíces de la nacionalidad, dado que "la región es el núcleo de la vida del país."1

Durante décadas un amplio grupo de investigadores en Camagüey ha llevado a cabo una labor concienzuda encaminada al análisis y preservación de los disímiles componentes de la identidad cultural camagüeyana que han sido abordados historiográficamente desde diversas perspectivas, lo cual incluye a las Ciencias Médicas.

Estos estudiosos han centrado su accionar en el empeño de profundizar en los cimientos de lo que González denomina la matria, o sea, "la unidad culturalmente autónoma y económicamente suficiente, [...] el pueblo como conjunto entendido de familias ligadas al suelo, a la ciudad menuda [...] la nación minúscula."2

Un punto cohesionado fuertemente al concepto de patria y utilizado para designar "al mundo pequeño, débil, femenino, sentimental de la madre, es decir, la familia, el terruño."3

O como expresa Borroto: "la matria, [o patria chica], como acepción simbólica de pertenencia al entorno más cercano del hombre, su comarca, su concejo, su villorrio, [...] el lugar donde interesa más la tradición, lo que logra resistir al deterioro temporal, [...] lo pueblerino."4

Los estudios regionales se dirigen por tanto a indagar en los orígenes de la cultura popular, constituidores a su vez de la historia e identidad nacional, con el fin de salvar las lagunas historiográficas que suelen dejar las historias nacionales al pasar muchas veces por alto los aportes de las localidades a la conformación de la identidad nacional. Y en este sentido, la historia local, también denominada microhistoria, se ocupa de la matria o patria chica y de las microsociedades que la pueblan.4

Dada la importancia del análisis de la historia regional, la universidad cubana contemporánea desempeña un papel determinante orientado a la formación de profesionales integrales y competentes.

Precisamente, dentro de las asignaturas que conforman el currículo académico correspondiente a las Ciencias Médicas, se incluye a la Historia de Cuba. El análisis de la misma desde una perspectiva regional, brinda al futuro egresado la posibilidad de conocer y valorar en su justa medida lo local; lo cercano, a fin de contribuir al perfeccionamiento de la sociedad sobre premisas científicas, humanistas y tecnológicas. Cabe destacar que independientemente de las temáticas que integran el programa de esta asignatura, cada profesor y colectivo pedagógico puede enriquecerlas con la redacción de materiales de apoyo a la docencia en los que se refleje la historia regional.

La asignatura contribuye a la formación de valores humanos imprescindibles para el profesional de la salud, a través del conocimiento histórico de la profesión y su respectivo reflejo en la localidad. Ello favorece la formación patriótica, ideopolítica y cultural de los estudiantes, así como el desarrollo de habilidades del pensamiento lógico, la comunicación y el trabajo investigativo.

Sería prácticamente imposible concretar los valores revolucionarios y éticos en los que se educa al pueblo cubano sin una sólida cultura humanista. Ello se vincula directamente con los problemas a los que se enfrentan a diario los profesionales de la salud. Un amplio conocimiento de la historia regional les permite comprender y servir debidamente a la comunidad que deben atender día a día.

El conocimiento de las raíces históricas posibilita analizar no sólo los procesos que dieron lugar a la cristalización de la nacionalidad, sino también de la identidad local, lo cual resulta decisivo para un ejercicio profesional de excelencia.

De acuerdo con ello, el objetivo de esta investigación es sistematizar los principales postulados referentes a la Historia Regional como disciplina, en estrecha relación con las condiciones en las que se lleva a cabo el estudio de la asignatura Historia de Cuba en la Universidad de Ciencias Médicas de Camagüey.

Para ello se realizó una revisión bibliográfica sobre el tópico en cuestión. La información aportada por la misma se procesó según los métodos teóricos de análisis y síntesis e histórico lógico. Ello permitió organizar el discurso investigativo en función de las particularidades locales en las que se desenvuelve el estudio de esta materia desde una perspectiva regional.

 

DESARROLLO

De la Historia a la Historia Regional

Etimológicamente, la palabra historia proviene de un vocablo griego que significa en esencia relato. Esta acepción, que se mantuvo vigente durante siglos, aludía únicamente a "los contenidos descriptivos mediante los cuales había sido conocido el pasado de los pueblos."5

Desde la más remota antigüedad hombres de todas las civilizaciones manifestaron su preocupación por dejar constancia del devenir histórico de sus respectivas culturas. Sin embargo, durante el siglo XIX fue cuando la Historia alcanzó su identidad como disciplina académica independiente, dotada con su propio método crítico y de análisis que exigía una rigurosa preparación; así como una desapasionada objetividad como punto de vista propio del historiador. Es entonces cuando la consulta de las fuentes documentales se convierte en una ley de la reconstrucción histórica.

También en el siglo XIX Carlos Marx develó las leyes inherentes al desarrollo del capitalismo, explicó que cada época histórica se caracteriza por un modo de producción específico que se corresponde con el sistema de poder establecido, y por lo tanto, con una clase dirigente en perpetuo conflicto con una clase oprimida. Esa forma de comprender la Historia es conocida como materialismo histórico.

Todo ello propició que la primaria definición de la Historia se enriqueciera hasta llegar a ser un concepto mucho más abarcador "que considera al pasado de la sociedad, tanto en el aspecto objetivo como en el cognoscitivo"5 lo cual la convierte en materia de un conocimiento, y, a su vez, en conocimiento de una materia.

García explica que "el primero de estos aspectos se refiere a la Historia como conjunto de procesos, en los que un objeto determinado, dentro de un preciso marco temporal y espacial, se transforma y desarrolla a tenor de un conjunto de relaciones internas hasta convertirse en un nuevo objeto. [...] El segundo aspecto proviene de la consideración de que la Historia no es sólo objeto, realidad, sino que dicho concepto también abarca al aspecto cognoscitivo, es decir, aquello que se refiere al reflejo de los mencionados procesos objetivos de la sociedad en la mente de los hombres."5

Concebir a la Historia exclusivamente como conocimiento restringía su campo de acción a una mera "colección y descripción de realidades del pasado que no alcanzaban a rebasar la calidad de simple noción."5

Sin embargo, actualmente se considera que cualquier análisis histórico debe intentar desentrañar "la esencia de los fenómenos y procesos del pasado, y explicar la naturaleza y multiplicidad de las relaciones existentes entre los hombres en un período de tiempo y lugar determinados."5

Desde el punto de vista del marxismo, la Historia como ciencia constituye una forma específica de la conciencia social, cuyo objeto de estudio está dado por los hechos que han tenido lugar en el pasado.

"Es el proceso único y sujeto a leyes del desarrollo de la sociedad, dentro de determinados límites de tiempo y espacio. Su base es el dominio constante de la naturaleza, el desarrollo de las fuerzas productivas de la sociedad; por ello es al mismo tiempo la historia de las capacidades físicas, morales e intelectuales y otras, de los hombres mediante su propia actividad material."5

El estudio de la Historia constituye por lo tanto una necesidad para comprender el devenir de cualquier civilización, dado que sus funciones están encaminadas a recuperar los elementos que identifican al hombre con su pasado y futuro.

Como ciencia que intenta develar los hechos y formular un relato inteligible de éstos, la Historia implica el uso y la influencia de muchas disciplinas auxiliares. Ello la convierte en una búsqueda incesante de la verdad; interrogante permanente con el que se trata de reconstruir todo el quehacer humano en el tiempo; lo que incluye el rescate e interpretación de toda huella humana posible en cualquiera de los distintos ámbitos de la sociedad y de la naturaleza, y a lo largo de las diversas épocas del progresivo y multifacético avance social.

En este sentido, la Historia estudia todas las aristas de la actividad humana, reconoce como protagonistas individuos y colectivos en la dialéctica presente, pasado, futuro; lo que posibilita el desarrollo social en cada país o región y propicia la educación multilateral de los ciudadanos.

Por lo tanto su objetivo, como serio esfuerzo por entender la vida del hombre, no se cumple por completo con el mero relato de los acontecimientos. Éstos sólo constituyen los cimientos sobre los que se elabora la interpretación histórica. El proceso de interpretación afecta a todos los aspectos de la investigación histórica, iniciada con la selección del tema que se pretende estudiar, porque la elección de un hecho, una sociedad o institución particular es en sí misma un juicio que manifiesta la importancia de la cuestión.

Al respecto Bauta explica que "la Historia como actividad exige razonamientos, necesita propiciar el diálogo y las reflexiones; [...] no puede verse sólo como la tarea de clasificar hechos y acontecimientos de manera cronológica y espacial, sino debe asumirse como actividad constructiva que propicie un proceso activo, que eleve el análisis y la valoración de las influencias que rodean los hechos."6

Actualmente el campo de estudio de la Historia ha aumentado de forma impresionante, tanto en el tiempo, en la medida que la arqueología y la antropología han proporcionado un mayor conocimiento sobre las épocas más remotas o de sociedades tradicionales en vías de extinción; como en ámbitos de investigación enteramente desconocidos hasta ahora como la Historia Económica, la Psicohistoria, la Historia de las Ideas y de las estructuras familiares, que han emergido y refinado sus métodos y objetivos.

Los historiadores se han acercado cada vez más a las ciencias sociales como la sociología, la psicología, la antropología y la economía, así como a nuevos métodos y sistemas explicativos. El uso de datos numéricos para la llamada Historia Cuantitativa se ha convertido en la forma más aceptada para los estudios económicos y demográficos.

En medio de este contexto surge la Historia Regional; disciplina que llega a convertirse en una tendencia general a partir de la segunda mitad del siglo XX, cuando autores como Carlo Ginzburg y Giovanni Levi, fundadores de la revista Quaderni Storici, dan a conocer su teoría de la microhistoria para la descripción y el análisis más realista del comportamiento humano, basado en la investigación de los fenómenos históricos a nivel micro.

Se concibe a la Historia Regional como la segmentación del objeto de estudio de la Historia a fin de restringirse a una región específica. Véliz,7 la conceptualiza desde tres aristas fundamentales que incluyen:

  • El estudio de una región delimitada en determinada zona geográfica.
  • Un empeño contributivo que va a la búsqueda de la solución de los problemas estructurales de la región histórica y de las naciones actuales; y que propicia a su vez la unidad nacional que tanto se requiere para construir proyectos alternativos en aras del desarrollo social humano.
  • Un medio pedagógico que facilita al estudiante la apropiación del hecho o fenómeno que contribuye a despertar en ellos una relación afectiva con el pasado y el presente, que permite la investigación y junto con ello desarrolla las habilidades de análisis, comparación y valoración del material histórico.

Actualmente historiadores ingleses, franceses e italianos se dan a la tarea de escribir sobre las familias, la vida urbana y las ciudades estados, como una forma de acercar los acontecimientos regionales a la llamada Historia Nacional, que en su mayoría excluye los hechos de la periferia a pesar de que éstos son imprescindibles en la formación de la sociedad y la identidad.

Desde épocas pasadas la importancia de los recuerdos de la llamada patria pequeña constituye una necesidad para reafirmar la identidad. En las exigencias políticas y sociales de los sujetos de la contemporaneidad crecen los movimientos sociales derivados de las etnias, géneros y grupos de edades que buscan su identidad en la Historia Regional.

En la actualidad, el debate entre la globalización neoliberal y el mantenimiento de la memoria histórica de los pueblos es una realidad indiscutible. Como bien apunta Orozco, hoy día "los grandes centros de poder mundial tratan de borrar las diferencias regionales, [...] la diversa pluralidad humana, [...] en un mortal combate entre globalización y regionalización."8

Es por eso que el intercambio entre regionalistas defendiendo su espacio y la necesidad de conocer y desarrollar estudios de las comunidades y regiones, se ha convertido más que en un evento en una necesidad para preservar la cultura y la identidad.

En América Latina, fundamentalmente México, Argentina, Brasil, Venezuela y Cuba marcan pautas en la búsqueda de las raíces como una vía que permita a individuos y naciones responder interrogantes claves tales como: ¿Quién soy?, ¿De dónde vengo?, ¿Hacia dónde voy?

En el contexto latinoamericano las investigaciones histórico regionales se han llevado a cabo desde las más disímiles perspectivas, lo que incluye estudios de carácter teórico, 9-11 etnográficos,12-15 referentes a personajes,16,17 hechos históricos,18,19 instituciones sociales y hospitalaras,20,21 económicos,22,23 lexicográficos24 y aquellos relacionados propiamente con la conformación de la identidad regional,25-29 entre otros.

Particularmente en Cuba "la Historia Regional ha alcanzado en los últimos lustros un auge sin precedentes; ha adquirido cuerpo independiente y autoridad, moldeándose en un movimiento que busca vías auténticas de expresión y que obtiene sus actuales éxitos sobre la base de un estudio acucioso y sistemático."30 Sin embargo, aún es evidente la escasez de material teórico, y la dispersión de lo que se ha escrito hasta la fecha.

Con todo, los micro historiadores cubanos insisten en cultivar "una Historia Regional [...] que anteponga el análisis a la descripción, lo multidisciplinario a la especialización, el diálogo de los tiempos frente a la cronología, [...] el pensamiento complejo frente a la tendencia creciente a la simplificación."31

O sea, el análisis de la Historia Regional se debe sustentar en la integralidad, en tanto interesa examinar el proceso de conformación regional a través de las secuencias de formación/integración y diferenciación regional, y por tanto, de la estructura histórica de la región.

En este sentido, los estudios en torno a la patria chica o matria, resultan indispensables para el rescate de la herencia cultural y las tradiciones de las localidades al centrarse en los rasgos definitorios e identitarios de las mismas, ya que únicamente cuando el hombre es capaz de "reconocerse a sí mismo y [...] reconocer su propia cultura, historia, tradiciones y costumbres, podrá identificarlas, protegerlas y defenderlas. El comprender esa particular tensión entre identidad cultural y el universalismo genuino de las culturas, hace menos manipulable a la humanidad, frente a los intereses y maniobras de dominación."32

De hecho, "la microhistoria es una parcela de estudios que se interesa por el espacio de la matria, patria chica o local,"4 y que apunta hacia la identidad cultural y tradiciones que constituyen la fuente nutricia de la memoria colectiva de una comunidad en la que a su vez se asientan las bases de la nacionalidad, como ya se ha indicado con anterioridad.

Orozco argumenta que "la Historia Regional, al devenir disciplina de investigación histórica, posee pues, los mismos instrumentos de los cuales se vale la ciencia histórica, sólo cambian las dimensiones de los escenarios. [...] La Historia Regional [...] facilita al especialista la realización de su trabajo, por cuanto sus espacios de indagación resultan reducidos. Los estudios regionales, y las precisiones de tipo metodológicas para enfrentarlos, constituyen, más que utilidad pública, necesidad imperiosa. Ellos posibilitarán [...] comprender orgánicamente la evolución de entidades espaciales y temporales mayores."8

Por ello la microhistoria "se dedica a historiar el devenir de la matria [...] a desentrañar qué implica la matria para el hombre cotidiano, y luego trazar las pautas de su investigación desde perfiles o paradigmas teóricos metodológicos que satisfagan el objeto de estudio y propicien el reconocimiento de los sujetos investigados."4

Borroto explica que estos estudios deben llevarse a cabo "desde el espacio, el tiempo, las gentes y las acciones de esas mismas gentes, sin prescindir de otros ingredientes humanos y naturales" y añade: "La patria chica, la matria o patria local se convierte en la realización prístina de la grande, pero de ninguna manera se puede obviar, estigmatizar o trasparentar en procesos sumatorios. De la matria a la patria es uno de los senderos más seguros para unir dos puntos en una misma recta: la nación."4

Como se puede apreciar los vínculos entre la historia regional y la identidad nacional son estrechos e indisolubles, pero, ¿qué es región? ¿Podría considerarse a Camagüey como tal?

Camagüey como región

Venegas explica que la región más que un ente natural es "resultado de la acción transformadora del hombre sobre el espacio geográfico, de donde resulta que si bien su base inicial y permanente es el medio geográfico, sus límites se van estableciendo como resultado de esa acción transformadora del hombre sobre dicho medio, el cual, como es conocido, en la medida en que se desarrolla es cada vez menos dependiente de la naturaleza."1

De ahí, que los elementos naturales estén en interrelación directa con las estructuras y procesos sociales de la colectividad. Debido a ello, la región es homogénea no por sus rasgos físicos, sino por la función integradora que le imprimen las relaciones humanas de todo tipo que en ella se producen. En este sentido es poseedora de un contenido socio-natural, lo que a su vez añade un carácter eminentemente dialéctico al concepto de región; siempre en constante evolución, y transformación.

Al respecto Véliz, afirma que la región es una "zona geográfica que surge como tal del propio desarrollo y explotación de sus potencialidades, y que se manifiesta en la aparición y posterior consolidación de intereses clasistas definidos, o de otro tipo; que sin ser excluyentes con intereses nacionales, marcan con su sello propio la vida regional. Ésta a su vez, enriquece con sus peculiaridades las regularidades que conforman el corpus nacional."7

Todo ello, concuerda con lo planteado por Perón, quien al tomar en consideración las condiciones generales geográficas, económicas, sociales, históricas y político- administrativas de Cuba, define a la región como "un complejo socio-natural, donde se interrelacionan agentes sociales y naturales con una independencia relativa, teniendo lugar relaciones socioeconómicas que permiten considerarla como una unidad económica administrativa independiente que mantiene vínculos de orden superior e inferior."33

De hecho, Crespo resalta cómo el criterio que sustenta metodológicamente "al análisis histórico regional es el de formación económico social, el cual auxilia la explicación del resto de los elementos que singularizan la región."34

Otra cuestión que no debe pasarse por alto la subraya García30 cuando explica que la región histórica no puede desvincularse de tres elementos fundamentales: espacio, tiempo y medio geográfico. El micro historiador debe tener una cabal comprensión del significado de cada uno de estos conceptos y qué papel desempeñan en la dinámica histórica de la región. También ha habido consenso en cuanto a su carácter objetivo y dialéctico, constante mutabilidad, influencia hacia y desde el exterior, sustrato económico insoslayable y otros.

El micro historiador debe ir a los antecedentes más remotos y desde ahí tratar de acercarse hacia lo más contemporáneo a él. No obstante, lo cierto es que en la vida cotidiana el historiador muchas veces debe iniciar su estudio de la región seleccionada en un período más contemporáneo, a veces por la disponibilidad de fuentes, otras, por el mayor conocimiento que tiene de ese período de la historia nacional y universal.

Según Venegas,1 es necesario considerar la propia dinámica de desarrollo de la región cuya correspondencia con la dinámica nacional en que se inscribe puede adelantarse o atrasarse, según sea el caso.

La política, la formulación de un pensamiento autóctono integral que expresa la identidad y los intereses regionales, la propia conciencia de la regionalidad manifiesta a través de los líderes e instituciones; como formas de la conciencia social mediante las que se formulan las necesidades y anhelos de una comunidad dada; sin excluir necesariamente a las nacionales; constituyen expresión del nivel de desarrollo económico social alcanzado por cada región. Todo esto marca con un sello propio la vida regional, que a su vez enriquece con sus particularidades a la identidad nacional.

De acuerdo con todo ello, García apunta que "la Historia Regional Latinoamericana Contemporánea asume a la región como un espacio geográfico social [...] en el [...] que confluyen de manera coherente características económicas, sociales, políticas, culturales e ideológicas, cuya interacción a lo largo del tiempo produce una identidad que perdura en su trayectoria y que se modifica dentro de su propia dinámica, sin que por ello deje de pertenecer y estar influida igualmente, por el espacio exterior del que forma parte."31

La cultura, la identidad, la competitividad, se muestran entonces como valores intrínsecos dentro de este sistema de relaciones, caracterizado a su vez por la flexibilidad, adaptabilidad y colapsibilidad.

Orozco explica que "como todo organismo vivo, la región histórica tiene y cumple un ciclo vital, pasando en su decurso, por diversos estadios que pueden dar como resultado el surgimiento de nuevas regiones, la concreción definitiva de otras o la desaparición de algunas ya creadas. La región es dinámica, cambia en la medida en que se modifican los patrones espaciales y temporales en que se desenvuelven los hombres que la construyen."8

La región se distingue por su complejo entramado de estructuras; de ahí que se pueda hablar de ella como el territorio de menor tamaño comparado con el país o el continente, que simultáneamente posee una marcada complejidad estructural, desiguales niveles de jerarquía y de articulaciones.

Existen pues, macro-regiones; o sea, regiones que serían los territorios con una organización mucho más compleja dadas su amplitud y particularidades de las relaciones gestadas en ellas; y micro-regiones adscritas a éstas.

La región agrupa áreas definidas a partir del dominio territorial que se establece sobre una relación particular de acoplamiento o semejanza. Estos segmentos tienen un contenido material semejante dado por el suelo, la topografía, el clima, la vegetación y los recursos minerales; estableciéndose relaciones entre esta base material y los procesos de la sociedad que se ubica en ella.

De acuerdo con ello, la provincia de Camagüey puede ser considerada como una región histórica dado que, según subraya Crespo, surgió justamente "como consecuencia de la acción transformadora del hombre sobre el espacio geográfico en el que fue estableciendo sus propios límites y fronteras, debido al carácter extensivo de la actividad económico-social [...]. Fue la ocupación efectiva de este espacio lo que la distinguió del paisaje geográfico dado de forma apriorística a los aborígenes. En la medida en que el hombre fue paulatinamente desarrollando sus fuerzas productivas logró alcanzar un grado menor de dependencia de aquellas soledades, haciéndolo su espacio cultural. La dimensión espacial fue asumida como dimensión social humanizada."34

Lo cual reafirma Perón al explicar que "constituye una unidad territorial que posee factores de formación tanto de índole natural como social, económico, histórico, e identidad cultural, donde los agentes sociales y naturales se encuentran en relación constante a partir del propio proceso productivo, que tiene una expresión política, y que posee una independencia relativa, establece vínculos con los elementos restantes de su mismo nivel, con el país que constituye el nivel jerárquico superior, y con los de orden inferior como son los municipios y zonas de desarrollo."33

Las características que propician la integración de los municipios y poblados a fin de conformar la región camagüeyana están dadas por las peculiaridades de la formación económico social y las similitudes que establece su base geográfica, geológica, geomorfológica, hidrológica, relieves, suelos, vegetación, fauna; condiciones climáticas y medio ambiente; lo que determina a su vez similitudes en el desarrollo económico, los asentamientos poblacionales, las redes de caminos, infraestructura social, historia, tradiciones y cultura.34

La Historia Regional en la Universidad de Ciencias Médicas

Según Horruitinier la misión de la universidad cubana contemporánea consiste en "preservar, desarrollar y promover a través de sus procesos sustantivos y en estrecho vínculo con la sociedad, la cultura de la humanidad."35

En conformidad con esta línea de pensamiento, las carreras propias de las Ciencias Médicas comprenden dentro del cuerpo académico de asignaturas impartido a los estudiantes la Historia de Cuba; materia que aporta al egresado conocimientos básicos que le permiten ejercer sus funciones como profesional de la salud desde una perspectiva humanista. El estudio de esta asignatura permite al alumnado una aproximación paulatina al devenir histórico del país, lo que prepara al individuo para el acercamiento específico a su objeto de trabajo.

De acuerdo con ello la asignatura proporciona al estudiante los elementos fundamentales en el orden socio histórico que le permiten una comprensión objetiva y analítica de las manifestaciones socioculturales de su entorno cercano. Al respecto Quintana et al,36 explican que el contenido de toda asignatura o disciplina docente constituye el reflejo de aspectos culturales que peculiarizan una actividad humana en un período de tiempo determinado.

Estos autores reconocen que si bien en la provincia se cuenta con estudios e investigaciones históricas en la esfera de la medicina y de la profesión médica, las mismas se refieren a temáticas dispersas y carecen de hilos integradores y disciplinares.36

Así pues, estos estudios desarrollados esporádicamente y de forma aislada, se han centrado en aspectos tales como el desarrollo de la medicina en Cuba entre los siglos XVI y XVII,37 la práctica social de las comadronas en Nuevitas antes del triunfo de la Revolución,38 la docencia vinculada a la especialidad de laboratorio clínico en la provincia,39 los hospitales de la ciudad de Camagüey,40 la Casa Natal de Carlos J. Finlay,41 las investigaciones desarrolladas por Tula Aguilera durante el siglo XIX,42 los médicos y cirujanos camagüeyanos de los siglos XVIII y XIX,43 la situación social existente en Camagüey durante la Tregua Fecunda,44 la cirugía bucal y maxilofacial,45 entre otros.

Lamentablemente estas investigaciones no han sido incorporadas debidamente al programa de la asignatura Historia de Cuba. Ello influye en su estudio, dado que la misma debe contribuir a que los estudiantes alcancen un conocimiento científico, metodológico, histórico y patriótico que coadyuve a su participación creativa como futuros profesionales de la salud en los planes para el desarrollo integral de la colectividad en que habitan o trabajan.

Para ello deben ser capaces de promover y realizar estudios que posibiliten profundizar en las tradiciones patrias de la región y la comunidad desde la perspectiva de las Ciencias Médicas, a la vez que contribuyen significativamente en la identificación de sus problemas y posibles soluciones.

La totalidad de los contenidos de la asignatura no se pueden resolver únicamente a través de las conferencias impartidas, por lo que resulta imprescindible completarlos con el estudio independiente. Éste incluye el manejo de fuentes bibliográficas, así como trabajos extraclase, que pueden ser resúmenes de capítulos de obras históricas, análisis críticos de fuentes dadas, selección de ideas fundamentales de un documento, entre otros, lo cual incluye materiales en formato electrónico a tenor de los cambios operados en el sector educacional tras la implementación de novedosas tecnologías.46

El sistema de evaluación está formado no sólo por seminarios, clases prácticas y preguntas de control, sino además por un trabajo final que resume las tareas específicas que han realizado los estudiantes a lo largo del semestre, representativo por demás de las aptitudes que han logrado desarrollar, lo cual tributa además a la actividad científica e ideopolítica, ya que dichos informes pueden ser presentados de acuerdo con su calidad en las Jornadas Científicas Estudiantiles, Seminarios de Estudios Martianos y otros eventos afines.

Para ello es imprescindible que los estudiantes conozcan las principales fuentes historiográficas y las formas más efectivas de explotación de las mismas, puesto que se les solicita con frecuencia que a partir de las normas correspondientes a artículos científicos elaboren informes de lecturas sobre obras básicas de la bibliografía utilizada, así como esquemas, reseñas, ponencias y resúmenes críticos de la literatura especializada, con el fin de ser debatidos en seminarios, discusiones de grupo y eventos.

El desarrollo de habilidades críticas y valorativas por parte de los estudiantes frente a las obras analizadas para la consumación de cada una de estas tareas; así como para el desarrollo independiente y creativo de exposiciones orales sobre problemas históricos regionales vinculados a las Ciencias Médicas, dentro o fuera de las actividades netamente académicas, o como futuro egresado; dependerá en buena medida de la actualización de las fuentes bibliográficas consultadas.

Esto recalca la necesidad de sistematizar el desarrollo de investigaciones histórico regionales vinculadas a la esfera de la salud por parte del claustro de la Universidad de Ciencias Médicas, y a su vez incentivar en el alumnado la consumación de las mismas, con el objetivo de que dichos estudios puedan ser empleados como materiales de apoyo a la docencia,36 lo cual podría lograrse a través de un macro proyecto de investigación al que tributen una serie de investigaciones puntuales encaminadas a solucionar esta problemática.

La información aportada por estas fuentes resulta sumamente valiosa, puesto que las mismas contribuyen al incremento de la vocación profesional y la relación afectiva con el contenido de la carrera.40 Lamentablemente la bibliografía referente a estudios regionales de la medicina en Camagüey aún es escasa.

Por tal razón, como bien plantean Quintana et al36 si se tiene por objetivo perfeccionar la disciplina, ésta ha de contar, además de los referentes universales y nacionales, con una Historia de la Medicina del Puerto Príncipe en la perspectiva local y del Camagüey en el prisma de la región.

Ello contribuirá "a la formación y dominio de habilidades generalizadoras, que son básicas para que el futuro profesional resuelva la tarea de identificar las peculiaridades y las tendencias principales que tipifican la psicología, la conducta de los individuos, y puedan realizar intervenciones transformativas en las raíces psicológicas y las tendencias negativas que entorpecen la labor médico asistencial en la comunidad."47

De esta forma, el estudio holístico de la asignatura permitirá a los futuros profesionales de la salud la explicación racional de las interacciones existentes entre la sociedad y la salud humana, con el propósito de poner de manifiesto los avances y retrocesos de esta última como reflejo de la lucha ideológica entre las clases.45

Horruitinier35 explica que el paradigma universitario cubano se fundamenta ante todo en la necesidad de brindar a la sociedad un profesional formado de manera íntegra, profesionalmente competente, con preparación científica para aceptar los retos de la sociedad moderna y con amplio desarrollo humanístico para vivir en la sociedad de esta época y servirla con sencillez y modestia, con los valores como pilar fundamental de su formación.

Por tanto, para lograr una formación académica profesional que dé como resultado profesionales de la salud integrales y competentes, es preciso que estos individuos no sólo conozcan, sino también que hayan aprendido a valorar lo regional para estar entonces en condiciones de salvaguardar lo humano; la esencia del hombre. A fin de cuentas "la universidad cubana actual es una universidad científica, tecnológica y humanista."35,48

Desde esta perspectiva, es evidente que constituye una necesidad incorporar la historia regional de la medicina al currículo de la asignatura Historia de Cuba, por lo que de acuerdo con el criterio del autor el claustro de profesores deberá valorar oportunamente la posibilidad de incorporar los materiales y artículos publicados en la Revista Humanidades Médicas a las actividades docentes.

 

CONCLUSIONES

El estudio de la Historia representa en la actualidad una imperiosa necesidad para cualquier nación, dado que posibilita comprender de forma efectiva el desarrollo social, económico, político, cultural, demográfico, sanitario de la civilización humana. A partir de un entendimiento profundo del pasado es factible trazar con precisión líneas de acción futura.

Por tal razón, el análisis de la Historia Regional debe caracterizarse por la integralidad, ya que la misma se encuentra estrechamente ligada a los procesos que dan lugar la identidad nacional. Ello resulta fundamental para el rescate de los elementos autóctonos de cada cultura, vinculados a su vez a la conformación de la región histórica.

La misma surge como consecuencia de la acción transformadora del hombre sobre el espacio geográfico. Como tal, la provincia de Camagüey es homogénea no por sus rasgos físicos, sino por la función integradora que le imprimen las relaciones humanas de todo tipo que en ella se producen y que dan lugar a un complejo entramado de estructuras, dentro del cual, la cultura y la identidad se muestran como valores intrínsecos

El estudio de la asignatura Historia de Cuba desde una perspectiva regional contribuye por tanto a incrementar la vocación profesional en los egresados de las Ciencias Médicas. Además, permite a los futuros profesionales participar de forma creativa y transformadora en los planes para el desarrollo integral de la colectividad en que habitan o trabajan, así como la correcta identificación de las características y tendencias fundamentales que enmarcan el modo de actuación de los individuos en una determinada comunidad.

Si bien en la provincia se han desarrollado investigaciones históricas regionales relacionadas con la práctica médica, la bibliografía existente sobre este tópico aún es escasa. Ello influye en el estudio de la asignatura y recalca la necesidad de sistematizar el desarrollo de investigaciones de este tipo, con el objetivo de que dichos estudios puedan ser empleados como materiales de apoyo a la docencia.

 

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

1. Venegas Delgado H. Teoría y método en historia regional cubana. Santa Clara: Capiro; 1994. p. 41, 69, 73.

2. González González L. Otra invitación a la microhistoria. México: Fondo 2000: 2003. p. 32.

3. González González L. Pueblo en vilo. Microhistoria de San José de Gracia. México: Colegio de México; 1962. p. 15.

4. Borroto Fernández D. De la matria a la patria. El camino de lo nacional. Camagüey: Oficina del Historiador de la Ciudad; 2006. p. 1,2, 4, 5, 8.

5. Plasencia Moro A, Zanetti Lecuona O, García Álvarez A. Metodología de la investigación histórica. La Habana: Pueblo y Educación; 1985. p. 5, 6.

6. Bauta Sánchez D. Vinculación de la historia local con la historia regional. [Internet] 2007 [citado 8 de abril de 2012]. Disponible en: http://revista.cfg.rimed.cu/_publications/vol2_no2/article50.pdf.

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Recibido: 31/08/2012
Aprobado: 20/09/2013

 

 

Antonio Tarajano Roselló. Máster en Gerencia de la Ciencia y la Innovación, Licenciado en Estudios Socioculturales, Profesor Asistente, Metodólogo de Investigaciones. Universidad de Ciencias Médicas de Camagüey, Facultad de Enfermería, Departamento de Postgrado, Ciencia e Innovación Tecnológica, Carretera Central Oeste Km. 4 ½, Camagüey, Cuba, CP. 70700. tarajano@finlay.cmw.sld.cu

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